
Sólo son cosas que pasan, o dejan de hacerlo. Como en las mejores familias, todos tenemos una aguja y un hilo para ir cosiéndonos poco a poco.
Mientras hay gente que se remienda una y otra vez las heridas, otros prefieren adornarse con muñecos a base de punto de cruz.
Hay quien usa la aguja para hacerse sangre. O para herir a los demás.
También existen personas que son un dedal para el resto. Su misión es proteger.
En esta historia hay de todo, cada cual en su justa medida.
Niki se enfrenta a su nueva ciudad, su nuevo idioma y su nuevo amor. En las costas de Marsella el tiempo se dilata.
En España, varias ciudades son testigo de encuentros y desencuentros.
Así, mientras en Sevilla, Sandra mira con disimulo a su profesora desde el pupitre, Valencia observa las lágrimas de Paula en el aeropuerto. María debe volver a Bilbao.
Madrid acoge la soledad y el vino en los que nada Erika y las murallas de Toledo resguardan a Saisha y Laura de todos sus enemigos, de todos sus problemas, de todas las barreras.
Cada ciudad miles de historias.
Venid, tomad asiento y abrid la mente. Porque si me dejáis os contaré las historias de muchas anónimas, en muchas ciudades, en varios países.
No son nada del otro mundo. Aquí no hay grandes héroes, ni princesas de cristal y plata.
Aquí hay personas normales, que se enfrentan a ellas mismas y al resto del mundo. Que viven y siente como cualquier otro.
Encended el fuego y traed la cerveza, que comienza el tapiz en el que tejeremos a todo el mosaico de mujeres cotidianas que alguna vez nos hicieron soñar.
Poneos el cinturón, porque además de las ciudades citadas, nos veremos obligados a viajar a París, Florencia, Tokio, Jerusalén… Y un largo elenco de lugares testigo.
Se abre el telón, apagad los móviles y encended las ideas…
Mientras hay gente que se remienda una y otra vez las heridas, otros prefieren adornarse con muñecos a base de punto de cruz.
Hay quien usa la aguja para hacerse sangre. O para herir a los demás.
También existen personas que son un dedal para el resto. Su misión es proteger.
En esta historia hay de todo, cada cual en su justa medida.
Niki se enfrenta a su nueva ciudad, su nuevo idioma y su nuevo amor. En las costas de Marsella el tiempo se dilata.
En España, varias ciudades son testigo de encuentros y desencuentros.
Así, mientras en Sevilla, Sandra mira con disimulo a su profesora desde el pupitre, Valencia observa las lágrimas de Paula en el aeropuerto. María debe volver a Bilbao.
Madrid acoge la soledad y el vino en los que nada Erika y las murallas de Toledo resguardan a Saisha y Laura de todos sus enemigos, de todos sus problemas, de todas las barreras.
Cada ciudad miles de historias.
Venid, tomad asiento y abrid la mente. Porque si me dejáis os contaré las historias de muchas anónimas, en muchas ciudades, en varios países.
No son nada del otro mundo. Aquí no hay grandes héroes, ni princesas de cristal y plata.
Aquí hay personas normales, que se enfrentan a ellas mismas y al resto del mundo. Que viven y siente como cualquier otro.
Encended el fuego y traed la cerveza, que comienza el tapiz en el que tejeremos a todo el mosaico de mujeres cotidianas que alguna vez nos hicieron soñar.
Poneos el cinturón, porque además de las ciudades citadas, nos veremos obligados a viajar a París, Florencia, Tokio, Jerusalén… Y un largo elenco de lugares testigo.
Se abre el telón, apagad los móviles y encended las ideas…
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